
Materiales
Cada material tiene un origen y un nombre propio
Piedra, chukum, madera y palma trabajadas por manos de la región. Recorra la paleta que da forma y temperatura a cada espacio de Wayil.
Un material no se elige por su aspecto. Se elige porque se produce cerca, por la destreza con la que alguien sabe trabajarlo, porque se comporta bien en el clima... elecciones holísticas que se han ido desarrollando en el pasar de múltiples generaciones.
El territorio
Yucatán no tiene montañas ni ríos en la superficie. Tiene sombra, piedra caliza y agua bajo el suelo. Todo lo que se construye aquí responde a esos tres elementos.
Wayil se encuentra en el interior de la península, sobre terreno plano cubierto de selva alta yucateca que cambia por completo entre la seca y las lluvias. Bajo la roca corre un sistema de agua dulce que emerge en cenotes: esa agua definió dónde se asentaron los pueblos y sigue definiendo cómo se vive.

Clima
La frescura aquí no se persigue, se diseña: techos altos, muros gruesos, patios que empujan el aire y aleros largos que impiden que el sol toque el muro. Soluciones anteriores a cualquier sistema actual y todavía las más eficaces.
Wayil las adopta sin nostalgia. La construcción es contemporánea; la lógica climática y la paleta material son locales.


Paleta
Recorra la paleta con el cursor para conocer cada material.

Chukum
El chukum es un árbol espinoso de la selva alta yucateca. Su corteza se hierve hasta soltar una tintura rojiza que, mezclada con cal y polvo de piedra, se convierte en un recubrimiento impermeable y sin juntas. El muro conserva el color de la selva y cambia de tono con la luz del día.

Tzalam y Parota
Dos maderas duras que crecen en la selva de la península y dentro de Wayil. El tzalam es oscuro y estable; la parota, ancha y de veta abierta. En celosías y puertas filtran el sol sin cerrar el paso al aire, un recurso antiguo frente al calor.

Bajareque
Varas delgadas de la selva alta yucateca amarradas una junto a otra sobre vigas rollizas. Es la técnica con la que se levantan las paredes y los entrepisos de la casa maya: material que se corta cerca, se seca al sol y se sustituye sin desperdicio.

Henequén
El agave que sostuvo la economía de Yucatán durante un siglo sigue creciendo en los solares y las antiguas plantaciones. De sus pencas se saca una fibra áspera y fresca que se teje en tapetes y sogas, hechos a mano en talleres de la región.

Piedra caliza
Toda la península es una plancha de piedra caliza; basta rascar el suelo para encontrarla. Se extrae dentro del sitio y se acomoda sin mortero en albarradas que marcan los límites del monte desde hace siglos. Guarda el frescor y devuelve la luz sin brillo.

Palma de huano
La palma de huano crece sola bajo la sombra de la selva alta yucateca. Se corta en luna menguante para que dure y se amarra en capas sobre la estructura de madera. Un techo bien hecho respira, mantiene fresco el interior y dura más de veinte años.

Chukum
El chukum es un árbol espinoso de la selva alta yucateca. Su corteza se hierve hasta soltar una tintura rojiza que, mezclada con cal y polvo de piedra, se convierte en un recubrimiento impermeable y sin juntas. El muro conserva el color de la selva y cambia de tono con la luz del día.

Tzalam y Parota
Dos maderas duras que crecen en la selva de la península y dentro de Wayil. El tzalam es oscuro y estable; la parota, ancha y de veta abierta. En celosías y puertas filtran el sol sin cerrar el paso al aire, un recurso antiguo frente al calor.

Bajareque
Varas delgadas de la selva alta yucateca amarradas una junto a otra sobre vigas rollizas. Es la técnica con la que se levantan las paredes y los entrepisos de la casa maya: material que se corta cerca, se seca al sol y se sustituye sin desperdicio.

Henequén
El agave que sostuvo la economía de Yucatán durante un siglo sigue creciendo en los solares y las antiguas plantaciones. De sus pencas se saca una fibra áspera y fresca que se teje en tapetes y sogas, hechos a mano en talleres de la región.

Piedra caliza
Toda la península es una plancha de piedra caliza; basta rascar el suelo para encontrarla. Se extrae dentro del sitio y se acomoda sin mortero en albarradas que marcan los límites del monte desde hace siglos. Guarda el frescor y devuelve la luz sin brillo.

Palma de huano
La palma de huano crece sola bajo la sombra de la selva alta yucateca. Se corta en luna menguante para que dure y se amarra en capas sobre la estructura de madera. Un techo bien hecho respira, mantiene fresco el interior y dura más de veinte años.

Chukum
El chukum es un árbol espinoso de la selva alta yucateca. Su corteza se hierve hasta soltar una tintura rojiza que, mezclada con cal y polvo de piedra, se convierte en un recubrimiento impermeable y sin juntas. El muro conserva el color de la selva y cambia de tono con la luz del día.

Tzalam y Parota
Dos maderas duras que crecen en la selva de la península y dentro de Wayil. El tzalam es oscuro y estable; la parota, ancha y de veta abierta. En celosías y puertas filtran el sol sin cerrar el paso al aire, un recurso antiguo frente al calor.

Bajareque
Varas delgadas de la selva alta yucateca amarradas una junto a otra sobre vigas rollizas. Es la técnica con la que se levantan las paredes y los entrepisos de la casa maya: material que se corta cerca, se seca al sol y se sustituye sin desperdicio.

Henequén
El agave que sostuvo la economía de Yucatán durante un siglo sigue creciendo en los solares y las antiguas plantaciones. De sus pencas se saca una fibra áspera y fresca que se teje en tapetes y sogas, hechos a mano en talleres de la región.

Piedra caliza
Toda la península es una plancha de piedra caliza; basta rascar el suelo para encontrarla. Se extrae dentro del sitio y se acomoda sin mortero en albarradas que marcan los límites del monte desde hace siglos. Guarda el frescor y devuelve la luz sin brillo.

Palma de huano
La palma de huano crece sola bajo la sombra de la selva alta yucateca. Se corta en luna menguante para que dure y se amarra en capas sobre la estructura de madera. Un techo bien hecho respira, mantiene fresco el interior y dura más de veinte años.

Sobre el oficio
El conocimiento técnico que hay detrás de una albarrada, de un techo de huano o de una hamaca urdida es herencia viva, no folclor. Implica cálculo, criterio y años de práctica.
Por eso nombramos los talleres cuando el trabajo es de ellos y pagamos plazos y precios de taller. Un material bien hecho cuesta lo que cuesta.